Rosario Central se llevó una victoria de peso por 0-1 ante Tigre en la fecha 9 del Clausura de la Liga Profesional Argentina, en un partido cerrado, físico y definido por un detalle desde los doce pasos. El equipo de Jorge Almirón supo administrar mejor la pelota, sostuvo un 58% de posesión y construyó una ventaja estadística importante en la circulación, con 473 pases totales y 388 precisos frente a los 331 y 246 del Matador. Tigre, dirigido por D. Dabove, compitió desde su 4-4-2 con intensidad y generó volumen ofensivo suficiente para discutir el resultado: terminó con 13 remates, ocho dentro del área, cuatro córners y tres tiros al arco. Sin embargo, la falta de eficacia volvió a ser decisiva ante un rival que golpeó en el momento justo. El primer tiempo terminó 0-0, marcado por la fricción y las amonestaciones tempranas a Mauro Méndez, a los 4 minutos, y a Santiago López Grobin, a los 44. Rosario Central fue creciendo desde su 4-2-3-1, con Ángel Di María como referencia creativa y Jaminton Campaz atacando espacios entre líneas, aunque sin poder quebrar el marcador antes del descanso.

El VAR a los 55 minutos abrió la puerta para Rosario Central

El primer quiebre real del partido llegó a los 55 minutos, cuando el VAR confirmó un penal para Rosario Central tras una acción vinculada a Jaminton Campaz. Hasta ese momento, Tigre había sostenido el empate con orden defensivo y con una actuación fuerte de F. Zenobio, quien terminó con seis atajadas y una calificación de 7.49, una de las más altas del encuentro. La revisión cambió el pulso emocional del partido: Valentín Moreno recibió amarilla a los 58 minutos y el equipo local quedó obligado a defender una jugada límite en un tramo donde la presión visitante empezaba a pesar. Rosario Central no había sido abrumador en cantidad de remates —finalizó con 12, uno menos que Tigre—, pero sí fue más preciso en las situaciones claras, con seis tiros al arco contra tres del local. Esa diferencia de puntería explicó buena parte del desarrollo posterior. Tigre tuvo bloqueos, presencia en el área y empuje por las bandas, pero Central encontró mejores decisiones en los metros finales, apoyado en la seguridad de su defensa: A. Sandez, G. Ávila e Ignacio Ovando estuvieron entre los futbolistas mejor valorados del partido.

Di María convirtió el penal del 60′ y firmó el 0-1

Ángel Di María asumió la responsabilidad a los 60 minutos y transformó el penal en el único gol de la noche, el tanto que selló el 0-1 para Rosario Central. La definición confirmó la jerarquía del mediocampista ofensivo, que completó 81 minutos, registró un gol, dos remates al arco y una calificación de 7.15. Su impacto fue determinante no solo por el remate desde el punto penal, sino por la forma en que le dio sentido a los ataques de un equipo visitante que necesitaba ganar oficio en un escenario incómodo. Después del gol, el partido entró en una fase de máxima tensión. Emanuel Coronel fue amonestado a los 64 minutos y expulsado a los 76, dejando a Rosario Central con diez hombres para el cierre. Esa roja modificó el libreto: Central pasó de buscar control con pelota a proteger la ventaja, mientras Tigre adelantó líneas y movió el banco. Dabove recurrió a Jabes Saralegui, Tiago Serrago, Bruno Leyes, Ian Subiabre y Santiago González en distintos tramos para refrescar el ataque, pero no logró romper una defensa visitante que se sostuvo con orden, duelos ganados y respuestas de J. Ledesma, quien terminó con tres atajadas.

Central resistió con diez y subió al cuarto puesto

El tramo final reforzó el valor del triunfo de Rosario Central, que resistió con un futbolista menos desde el minuto 76 y administró el cierre con cambios clave. Almirón movió piezas a los 81 minutos con los ingresos de Gaspar Duarte y Elías Enzo Verón, y luego, a los 89, sumó a Federico Navarro y Guillermo Fernández para proteger el resultado. Tigre insistió hasta el descuento, pero la presión se diluyó entre faltas, centros y una defensa visitante bien plantada. Alan Barrionuevo fue amonestado a los 90+2 y Guillermo Fernández vio amarilla a los 90+5, señales de un final cargado de tensión. El resultado dejó a Rosario Central en el cuarto puesto con 28 puntos, diferencia de gol de +4 y registro de 8 triunfos, 4 empates y 4 derrotas, dentro de la zona de fase eliminatoria. Tigre quedó décimo con 20 puntos, diferencia de gol de +3 y campaña de 4 victorias, 8 empates y 4 caídas. Para Central, el 0-1 representa una victoria de carácter: ganó lejos de casa, convirtió cuando tuvo la oportunidad y sostuvo la ventaja en inferioridad numérica. Para Tigre, la lectura es más dura: compitió, remató más y empujó hasta el final, pero volvió a pagar caro la falta de contundencia.

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