Rollheiser marcó al 28′ y Santos rompió el equilibrio

Santos encontró la diferencia a los 28 minutos mediante Benjamín Rollheiser y cambió una disputa que hasta ese momento no tenía goles. El mediocampista fue el futbolista más determinante del equipo local, con una calificación de 8.2, un tanto y un remate al arco antes de dejar el campo a los 74′. Su aparición en el marcador abrió una ventaja que Santos respaldó con una producción ofensiva muy superior durante el partido de la jornada 27 del Campeonato Brasileño – Serie A. El equipo dirigido por Cuca terminó con 31 remates contra 9 de Cruzeiro, una diferencia que reflejó el peso de sus ataques después del 1-0. También acumuló 14 disparos dentro del área, 17 desde fuera y 13 tiros de esquina, mientras que el conjunto visitante solo contó con tres córners. El primer gol no fue un episodio aislado: Santos sostuvo la iniciativa con 52% de posesión, completó 444 pases precisos y llevó nueve remates entre los tres palos. Cruzeiro resistió buena parte de esa presión gracias a Otávio Eleodoro Rezende Costa, quien realizó ocho atajadas y fue uno de los puntos más altos de su equipo con una nota de 8.16. Sin embargo, la insistencia local ya había inclinado el trámite. Santos no se limitó a conservar la pelota: bloqueó ocho remates rivales, produjo 14 tiros desviados y mantuvo a Cruzeiro lejos de una respuesta inmediata. La apertura de Rollheiser fue, por lo tanto, el instante que deshizo la paridad y dio forma a un partido en el que Santos siguió atacando con volumen. El visitante tuvo menos posesión, 48%, y solo consiguió cuatro disparos a puerta, una cifra que expuso la dificultad para trasladar sus avances a ocasiones claras durante la mayor parte del encuentro.

El autogol de Fabrício Bruno al 32′ llevó el marcador a 2-0

Cuatro minutos después del gol de Rollheiser, Santos amplió la distancia con un autogol de Fabrício Bruno al 32′ y dejó el marcador 2-0 antes del descanso. La secuencia fue decisiva porque transformó la ventaja mínima en una diferencia de dos goles cuando el cuadro local ya había logrado instalar el partido cerca del área de Cruzeiro. Fabrício Bruno, defensor del equipo visitante, quedó ligado a una acción que agravó una noche exigente para una defensa sometida a 31 remates. Santos había encontrado el primer golpe por medio de Rollheiser y, sin permitir que Cruzeiro estabilizara el desarrollo, obtuvo el segundo tanto que fijó el resultado parcial de la primera mitad. El 2-0 no llegó desde una posesión estéril. Los números muestran una presión constante del anfitrión: nueve tiros al arco, 14 remates dentro del área y ocho disparos bloqueados en total. Otávio sostuvo a Cruzeiro con ocho intervenciones, pero la cantidad de ataques locales terminó provocando un desenlace que amplió la brecha. Santos también completó 516 pases, frente a 461 de su rival, y distribuyó 444 pases correctos contra 394, con suficiente continuidad para volver a cargar sobre el área visitante. Cruzeiro intentó modificar la dinámica con cambios en el segundo tiempo, incluidos los ingresos de Matheus Henrique, Fagner, Gerson y Keny Arroyo, pero el autogol mantuvo como referencia una desventaja construida en apenas cuatro minutos. Del lado santista, Gustavo Henrique Pereira ingresó a los 61′, mientras que el equipo renovó piezas ofensivas y de mediocampo más adelante con sustituciones a los 74′ y 81′. Ninguna de esas variantes alteró el hecho central que dejó el 32′: Santos ya había conseguido una renta amplia y había obligado a Cruzeiro a perseguir el partido desde una posición comprometida. El 2-0 al entretiempo fue la consecuencia inmediata de ese segundo golpe, con el local instalado en control del resultado y el visitante obligado a buscar una reacción tardía.

Matheus Pereira descontó al 90′, pero Santos sostuvo el 2-1

Cruzeiro redujo la distancia a los 90 minutos con un gol de Matheus Pereira, asistido por Luciano Rodríguez, pero Santos sostuvo el 2-1 hasta el final. El descuento modificó el marcador en el cierre y dio al visitante su única anotación de la noche, aunque llegó después de un desarrollo en el que el equipo local había acumulado una ventaja de dos goles desde la primera parte. Matheus Pereira completó una actuación destacada dentro de un Cruzeiro que tuvo menos volumen ofensivo: obtuvo una calificación de 7.78, marcó una vez y registró dos remates al arco. Luciano Rodríguez participó con la asistencia antes de ser sustituido a los 79′ por Keny Arroyo. El gol final llegó como respuesta de un equipo que había tenido apenas nueve tiros totales y cuatro entre los tres palos, frente a los 31 intentos y nueve remates a puerta de Santos. La diferencia estadística explica por qué el descuento no alcanzó para igualar: Cruzeiro necesitó aprovechar una de sus pocas ocasiones claras, mientras Santos había generado oportunidades de manera sostenida durante todo el encuentro. Gabriel Brazão realizó dos atajadas para Santos y fue amonestado a los 82′, en un tramo final de creciente exigencia. Del otro lado, Cruzeiro cerró con tres tarjetas amarillas, recibidas por Kaio Jorge, João Marcelo y Fabrício Bruno, este último a los 90+4′. Santos tuvo dos amonestaciones, para Everton y Gabriel Brazão, y ninguno de los equipos sufrió expulsiones. El tanto de Matheus Pereira ajustó el resultado y dejó el desenlace en un margen mínimo, pero no borró la ventaja que Santos había establecido con el gol de Rollheiser al 28′ y el autogol de Fabrício Bruno al 32′. Con el pitazo final, el marcador quedó 2-1 para Santos: un triunfo definido por su dominio ofensivo inicial y sostenido pese al último intento de Cruzeiro por cambiar la historia en el minuto 90.

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