Lecce venció 3-2 a Monza en una jornada de la Serie A marcada por un arranque explosivo, cinco goles y un cierre de máxima tensión. El equipo dirigido por Eusebio Di Francesco golpeó dos veces en los primeros diez minutos y construyó una ventaja decisiva antes del descanso, aunque Monza reaccionó con autoridad y mantuvo el partido abierto hasta el último instante. El encuentro, correspondiente a la cuarta fecha de la temporada regular, terminó con ventaja de 3-1 para Lecce al medio tiempo y un marcador final de 3-2.
La historia comenzó apenas al minuto 3, cuando Lassana Coulibaly apareció para adelantar al conjunto local tras una asistencia de Ivan Ilić. Siete minutos más tarde, Tiago Gabriel amplió la diferencia con otro pase decisivo de Ilić, dejando a Lecce en una posición inmejorable. Monza respondió al 20’ por medio de Ricardo Mangas, quien aprovechó la asistencia de Samuele Birindelli para recortar distancias. Sin embargo, la reacción visitante duró poco: al 21’, Coulibaly volvió a marcar, esta vez con la participación de Danilo Veiga, y devolvió a Lecce una ventaja de dos goles. En un tramo frenético, el marcador pasó de 0-0 a 3-1 en solo 21 minutos.
Coulibaly marcó dos veces antes del minuto 22
Lassana Coulibaly fue la figura determinante de Lecce con un doblete que definió el rumbo del partido desde el primer cuarto de hora. El mediocampista recibió primero la asistencia de Ivan Ilić y después aprovechó el servicio de Danilo Veiga para castigar a una defensa de Monza que no logró contener la velocidad ni la precisión del ataque local. Su actuación terminó con una calificación de 8.9, la más alta del encuentro, además de dos remates a puerta y dos goles.
La influencia de Ilić también resultó fundamental. El centrocampista participó directamente en los dos primeros tantos de Lecce y terminó con dos asistencias en apenas 66 minutos sobre el terreno de juego. Tiago Gabriel, autor del segundo gol local, completó una actuación sólida desde la defensa, mientras que Wladimiro Falcone sostuvo al equipo en los momentos de mayor presión. La estructura 4-3-3 de Di Francesco encontró eficacia en sus primeras llegadas y transformó un inicio equilibrado en una ventaja considerable. Lecce no necesitó dominar la posesión para ser contundente: terminó con 39% de control del balón, 7 remates totales y 3 disparos a puerta, pero convirtió tres de sus acciones más importantes.
Monza dominó la posesión, los remates y el xG
El resultado no refleja por completo la superioridad estadística de Monza durante buena parte del encuentro. El conjunto de Ivan Juric controló el 61% de la posesión, completó 486 pases, registró una precisión del 83% y generó 16 remates, frente a los 7 de Lecce. También tuvo ventaja en los disparos a puerta, con 10 contra 3, y terminó con un xG de 2.74, muy superior al 1.08 del conjunto local. Estos números explican por qué el partido permaneció abierto hasta el final.
Monza encontró profundidad por las bandas y acumuló ocasiones dentro del área, donde registró 13 remates frente a los 6 de Lecce. Ricardo Mangas marcó el primer gol visitante al minuto 20 y recibió una calificación de 7.3, mientras que Samuele Birindelli aportó la asistencia y terminó con un remate a puerta. La respuesta de Lecce se apoyó en el trabajo de Falcone, quien realizó siete atajadas y evitó que la presión visitante produjera una remontada más amplia. El árbitro Valerio Crezzini mostró dos tarjetas amarillas a jugadores de Lecce, a K. Ndri al 38’ y a Danilo Veiga al 90’, en un partido que finalizó sin expulsiones y con cuatro tiros de esquina para cada equipo.
Zeballos recortó al 89’, pero Lecce resistió
Cuando Lecce parecía tener controlado el desenlace, Exequiel Zeballos marcó para Monza al minuto 89 y devolvió toda la incertidumbre al cierre. El atacante visitante anotó el 3-2 y obligó al conjunto local a defender cada balón durante los minutos finales. Monza había acumulado méritos suficientes para seguir insistiendo, pero la ventaja construida por Lecce en el primer tiempo terminó siendo demasiado importante. La última tarjeta amarilla, mostrada a Veiga al 90’, reflejó la intensidad de un tramo final en el que cada disputa tuvo valor decisivo.
Con el pitazo final, Lecce sumó tres puntos y se colocó en el decimocuarto puesto, con una diferencia de goles de -3 y una secuencia reciente de resultados que ahora incluye una victoria después de dos derrotas. Monza, en cambio, se mantiene decimoséptimo con un punto, una diferencia de goles de -4 y un registro de dos derrotas y un empate. El triunfo local combina contundencia ofensiva, resistencia defensiva y una actuación sobresaliente de Coulibaly, mientras que Monza se marcha con la sensación de haber generado más fútbol y ocasiones que su rival, pero sin la recompensa de una remontada. El 3-2 deja a Lecce fortalecido en la clasificación y a Monza obligado a transformar su dominio estadístico en resultados.
